Devocional Semanal

Kaká: “Sin Jesús, Yo No puedo hacer nada.”

“Podría parecer que yo lo tengo todo,” dice él. “Debido a mi fama y mi riqueza algunas personas se preguntan, por qué, o si aún necesito a Jesús. La respuesta es simple: yo necesito a Jesús todos los días de mi vida. Su Palabra, la Biblia, me dice que sin Él yo no puedo hacer nada. Realmente así lo creo.


Yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada.

Juan 15:5

Encamado por dos meses con el cuello quebrado, Ricardo Izecson dos Santos Leite de 18 años de edad, hizo una lista de 10 metas. Estos eran sueños audaces, aún para un chico criado en la fiebre del fútbol en Brasil, especialmente uno que había necesitado un tratamiento médico para estimular su atrofiado crecimiento y que aún no había logrado entrar en la alineación inicial del equipo juvenil del club de Fútbol de Sao Paulo. La lista comenzó con “Volver al fútbol” y escaló hacia arriba hasta finalizar con “Competir en la Copa Mundial” y "Transferirme a un gran club en Italia o Alemania.”

En Enero del 2001, casi a dos semanas de haber regresado al fútbol, él fue llamado al equipo profesional de Sao Paulo. Brasil había conocido a Kaká. (El apodo, pronunciado "Ka-Káh", surgió cuando su hermano menor no podía pronunciar su nombre.) Él reclamó su lugar en la alineación inicial por Sao Paulo y en menos de dos años pudo tachar la lista completa de metas, incluyendo jugar para la Copa Mundial de Campeones de Brasil en el 2002. Para el 2007 Kaká ya estaba en la cúspide del fútbol mundial. Llevándose los más altos honores; el Jugador Mundial Pro de la FIFA del Año, el Balón de Oro al mejor jugador en el mundo, y el mejor Jugador del Mundo de la FIFA.

“Podría parecer que yo lo tengo todo,” dice él. “Debido a mi fama y mi riqueza algunas personas se preguntan, por qué, o si aún necesito a Jesús. La respuesta es simple: yo necesito a Jesús todos los días de mi vida. Su Palabra, la Biblia, me dice que sin Él yo no puedo hacer nada. La habilidad que yo tengo para jugar fútbol y todo lo que ha resultado de esto, son regalos de Dios. Él me ha dado un talento para usar para Él, y yo trato de ser mejor en ésto todos los días.”

La estrella de Kaká se lanzó a la estratósfera en un Brasil enloquecido por el fútbol después de su juego inicial. La prensa no tenía suficiente de él. Después del choque inicial, Kaká desarrolló una accesibilidad cálida con la prensa y los fanáticos, pero evitó el centro de atención y las tentaciones de los clubes nocturnos. Su familia y su fe fueron su ancla.

“Mucha gente cree que me hice cristiano después del accidente, pero no es verdad,” dice Kaká. "Mis padres siempre me enseñaron la Biblia y los valores de ésta, y también acerca de Jesucristo y la fe.”

El ser bautizado a los 12 años, fue un acontecimiento muy importante para Kaká y uno que tuvo un profundo efecto en su joven vida espiritual. "Poco a poco, dejé de simplemente escuchar a la gente hablar sobre el Jesús que mis padres me enseñaron", dice. "Llegó un momento en que yo quería vivir mis propias experiencias con Dios".

Hay una frase conocida acerca del fútbol que dice: “Inglaterra lo inventó. Los Brasileños lo perfeccionaron.” El juego brasileño es generalmente un flujo ingenioso y rítmico marcado por un dribleo hábil y un pase inesperado. La nación trajo el jogo bonito, el juego hermoso, al mundo y tiene más Copas Mundiales que cualquier otro país.

El fútbol Europeo es generalmente considerado más físico y táctico que el juego Sudamericano, pero Kaká, de 6 pies, 1 pulgadas de estatura y 180 libras de peso, se adaptó instantáneamente. En su primera temporada ganó un rol inicial. 

La mayoría de los medios han mostrado respeto por la fe de Kaká y elogian su espíritu deportivo. Su consistencia y gentileza combinadas con su juego estelar hacen que sea difícil hacer lo contrario. Sin embargo, cuando algunos han sugerido que su estilo de vida es aburrido, Kaká ha respondido que seguir a Cristo es radical. A medida que Kaká continúa persiguiendo nuevas metas, deja pocas dudas de que su vida está centrada en Jesús.

“Hoy tengo mi ministerio a través de los deportes, pero yo juego porque tengo un regalo dado por Dios,” dice él. “Yo juego porque Él ha perfeccionado el regalo que Él me ha dado en mi vida. Jesús dijo, “fuera de mí, no puedes hacer nada", ¡y yo así lo creo!

Este artículo es cortesía de Athletes in Action, un ministerio de Cru. ©2018

Para ver y escuchar más de la historia de Kaká, visite The Prize.


Ore esta semana:

Jesús, confieso que yo no puedo hacer nada de valor sin ti. Sin embargo, a través de ti, puedo lograrlo todo en la medida en que Tu me fortaleces. ¡Gracias por este maravilloso testimonio de Tu gracia y Tu poder!


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