Devocional Semanal

¿Por Qué hay Tanta Maldad en el Mundo?

¿Dios realmente todavía tiene el control?

Escrito por Ruth on 02/10/2018

"...Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo."

Juan 16:33

Si Dios realmente está en control, ¿por qué hay tanta gente sufriendo y tantos muertos en terremotos, fuegos o diluvios?

La Creación: Todo estaba bien

Cuando Dios creó el mundo y todo lo que existe, Él lo creó para el bien. Leemos esto en muchos de los versículos de Génesis 1 donde nos habla acerca del final de cada día de trabajo - vea los versículos 10, 12, 18, 21 y 25. Luego, en el versículo 31, cuando Dios completó la creación, Él dijo que "...era muy bueno."

El Pecado dañó la Creación

Dios creó a Adán y Eva para ser diferentes del resto de la creación: les creó a Su imagen. Él les dio la capacidad de tomar decisiones, y luego les dio la opción de obedecer una simple orden de Él: podían comer cualquier cosa en el Jardín del Edén excepto el fruto de un árbol.

Satanás tentó a Eva y a Adán para desobedecer a Dios, pero la decisión de hacerlo fue completamente de ellos. Ellos escogieron seguir su propio camino en lugar de seguir el camino de Dios. El pecado entró en la creación perfecta de Dios.

En el mundo perfecto de Dios, nunca había existido la muerte. Ningún árbol, ni animal, ni pez, ni siquiera una estrella en los cielos, había comenzado a envejecer, debilitarse o morirse. Nuestros estudios en ciencia llaman a esto la "La Segunda Ley de Termodinámica": la entropía (o decadencia) aumenta. La maldición de Dios sobre la naturaleza, que se encuentra en Génesis 3:17-19, fue simplemente quitar Su mano de una vida perfecta, de toda Su creación, para que Adán y Eva pudieran ver el resultado de elegir seguir su propio camino en lugar del camino de Dios.

La Biblia dice en Romanos 8:22 que la creación gime ahora para ser liberada de este daño. Los efectos del pecado continúan creciendo. Dios había creado todo lo viviente para reproducirse "según su especie" (Génesis 1:21). Cuando Adán y Eva pecaron, su espíritu, la capacidad de estar en comunión con Dios, murió. Dios les removió del Jardín del Edén, donde ellos habían caminado y hablado con Él, para que aprendieran lo que realmente significaba, confiar en sí mismos en lugar de Él. Pero ahora todo ser viviente se reproduciría como sí mismo, sin la vida eterna de Dios.

Ahora las estrellas y los planetas podrían morir, creando asteroides y cometas que se vuelven destructivos. Los cimientos de la Tierra fueron dañados por el gran diluvio universal el en tiempo de Noé (el juicio por el pecado del hombre), y las tormentas y los terremotos comenzaron. Ahora las tormentas están llegando con mayor frecuencia, y los terremotos están aumentando tanto en números como en daños.

Cual es mi Respuesta o Responsabilidad

Solo hay una cosa que podemos hacer acerca los desastres naturales que nos rodean: acudir a Jesús para pedirle que nos ayude a tocar a los que se ven afectados para que lleguen a Él. Miles de personas piden ayuda y comprensión. Solo Jesús puede darles lo que necesitan: la esperanza para la eternidad. No hay nadie en la Tierra que pueda cambiar los patrones climáticos o evitar que las líneas de falla de la Tierra se desplacen, causando terremotos. Cuando los desastres ocurren (en Mateo 24, Jesús dice que los desastres continuarán aumentando en los últimos días), podemos estar ahí para ayudar a los afectados.

La mejor ayuda que podemos ofrecer es hablarles del amor de Jesús hacia ellos. Ellos podrían preguntar por qué Jesús no detuvo la tormenta o el desastre, y debemos decirles que este mundo fue dañado por nuestro pecado. El pecado nos separa de Dios. El pecado trae la muerte, así como la tormenta o el desastre ha afectado a personas cerca de ellos o incluso a sus seres queridos. La esperanza que Jesús les ofrece no es una fórmula mágica para restaurar la Tierra perfectamente, sino la vida eterna en Su presencia y perfección, donde la muerte se destruye para siempre y donde no habrá tristeza, dolor o lágrimas por toda la eternidad.

El compartir el Evangelio de Jesucristo con alguien es tan fácil como esta palabra:
* C – CREADOS fuimos para tener una relación con Dios (Salmo 100:3).
* R – ROMPIMOS esa relación al pecar (Romanos 3:23).
* I – IMPOSIBLE es remover nuestro pecado haciendo buenas obras (Romanos 5:8).
* S – SUFRIENDO la paga de nuestro pecado, Jesús murió y resucitó (Romanos 5:8).
* T – TODOS quienes ponen su fe solo en Jesús, tienen vida eterna (Juan 3:16).
* O – OBSEQUIO de Dios es vida eterna, que comienza hoy y dura para siempre (Juan 10:28).
(Acróstico de CRISTO por Dare2Share.org/espanol)

Como creyentes en Jesús, ¿dónde, encontramos nuestra fuerza para seguir adelante? Jesús les dijo a Sus discípulos dónde justo antes de morir, y ese mensaje es para nosotros también. En Juan 14:1-6, Jesús prometió que regresaría. En Mateo 24:5-14, Jesús dio las señales que aparecerán justo antes de Su regreso. A medida que leemos este capítulo, vemos que estas señales suceden hoy día ante nuestros ojos. El propósito de estas señales nunca fue hacernos temer. Su conocimiento de éstas cosas hace 2,000 años nos asegura que a Él nada le toma por sorpresa. Él nos lo dijo para que pudiéramos estar preparados para Su regreso. Él no quiere sorprendernos. Nosotros deberíamos estar haciendo Su labor mientras seguimos buscando nuestra redención en Su venida.


Ore esta semana:

Señor Jesús, confío en Ti para que me guíes cada día de mi vida aquí porque sé que Tú ya has vencido el mal. Ayúdame a caminar contigo hoy, por fe, sin importar lo que esté mal a mi alrededor. Ayúdame a ser un testigo para ti.


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